Hace apenas unas horas, Cogeces del Monte vivió una de esas veladas que se quedan grabadas. El salón de actos del Ayuntamiento se llenó por completo: lleno de gente, de emoción contenida, de palabras que dolían y consolaban al mismo tiempo, de música capaz de sostener el aire.
Rubén Ruiz Fernández presentó Esther, un poemario que nace del recuerdo y del afecto. No estuvo solo. Le acompañó Inés, hermana de Esther, que abrió la presentación leyendo el prólogo del libro: una carta hermosa y digna, escrita desde el amor más sencillo y más fuerte. Fue un momento de profunda humanidad, recibido con un silencio absoluto.
José Luis Alonso puso el tono preciso desde la guitarra, cálido y respetuoso, y la voz de Rosa Vicente añadió una sensibilidad que elevó la lectura de los poemas. Entre todos construyeron un homenaje sereno, lleno de verdad.
Gracias de corazón a quienes os acercasteis, por el silencio reverente, por el afecto mostrado y por apoyar la causa adquiriendo el libro. Cada ejemplar suma en un camino difícil, pero necesario.
Justicia para Esther.




